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DE MARZO DE 2004
Abre en Viena
un nuevo museo
Mañana domingo se inaugura en Viena el Museo
Liechtenstein, un
nuevo atractivo cultural para la capital austríaca. La
colección,
propiedad del príncipe Hans Adams II de Liechtenstein,
es una de las
más importantes que se pueden encontrar en manos privadas.
Tras el acuerdo con el Gobierno de Austria,
estos tesoros, guardados en depósitos en Vaduz a raíz
de la II Guerra Mundial, vuelven a su escenario original, el Palacio
Liechtenstein, un bello edificio barroco ajardinado, de dos pisos
y 2.300 metros cuadrados, restaurado en 2001, y que se encuentra
muy cerca del centro histórico de Viena. En
el museo, que será inaugurado por el jefe de la Casa Real
de
Liechtenstein, pueden admirarse pinturas, esculturas, armas valiosas,
porcelanas selectas, muebles, una de las carrozas de gala francesas
(berlina tirada por seis caballos) más bonitas aún
existentes, y
diversos objetos de arte del Renacimiento al Romanticismo austriaco.
Los grandes maestros están representados
con Raffael, Pieter
Breughel el joven, Pieter Breughel el Viejo, Rubens (aquí
se encuentra la colección más completa del pintor
flamenco), Van Dyck, Cranach, Hamilton, Rembrandt, entre los pintores,
o Antico, Mantenga, Giambologna, y Antonio Canova entre los escultores.
En total, unas tres mil obras de arte entre
pinturas y esculturas
fundamentalmente, coleccionadas durante los últimos cuatrocientos
años por la familia Liechtenstein. Además de la
colección artística,
merece la pena visitar los jardines, la gran debilidad de la familia
Liechtenstein. Éste es, junto con el del palacio de Belvedere,
uno
de los mejores ejemplos de jardín barroco en Viena. Cuenta
con un
un buen número de bellas esculturas de Giovanni Giuliani
y una
extraordinaria colección de plantas florales
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DE MARZO DE 2004
ENTREVISTA A JORDI
LLORENS, VIAJERO
(publicada en La Contra de La Vanguardia)
Si el viaje
no te modifica, no es viaje
¿Mi edad? Soy joven mientras mi cuerpo
me permita viajar. Nací en Granollers como podía
haber nacido en Sydney. Soy viajero: he vivido en 90 países.
Mi manera de vivir es incompatible con mantener familia propia.
Soy apolítico. Creo en la existencia de un ser supremo,
me da igual una u otra religión. Soy rico: ¡hago
amigos allá donde voy!
Autor: VÍCTOR-M. AMELA - 26/03/2004
¿De dónde acaba de llegar?
Como siempre, de un área poco frecuentada por el
hombre occidental...
Pero... ¿existen todavía?
Sí. En Indonesia, en el Pacífico... En
Micronesia, Melanesia y Polinesia hay islas a las que sólo
llega un barco al mes...
¿Qué busca usted allí?
A las tribus más primitivas posible.
¿Para qué?
Para experimentar otras maneras de estar en el mundo,
para compartir con ellas sus formas de vida, convivir durante
un tiempo.
¿Cuál es la tribu más primitiva
con la que ha convivido?
Los pequeños nambas, en Tanna, una
de las islas de Vanuatu, en el Pacífico. Han decidido rechazar
toda influencia de misioneros cristianos y de la cultura occidental.
¿Cómo viven?
Van desnudos con un taparrabos de palma,
dan de comer a las gallinas, comen del campo, ceban a un cerdo
y cuidan del kava.
¿El kava?
Es una raíz alucinógena. La mastican,
la ponen en remojo, la escurren y ese líquido lo beben
cada tarde, al caer el sol. Se hace un gran silencio... Luego,
¡cada uno a su choza!
¿Y no hacen nada más en todo el día?
No. Los hombres no, vaya. Las mujeres sí: cultivan
el campo, cuidan de los hijos... He visto que en las tribus primitivas
siempre son las mujeres las que más trabajan...
¿Y a qué se dedican los hombres?
A cuidar del kava. A pescar... Un día les acompañé
a pescar gambas de río. Son grandes, azuladas... Con una
piedra y un palo hicieron fuego y las comimos allí mismo.
¡Es lo más delicioso que he probado en mi vida!
¿Hacen fuego como en la prehistoria?
Sí: les costó tres cuartos de hora...
¡Y eso que sabían que yo llevaba mi encendedor! Pero
no quieren saber nada de lo nuestro.
¿Y qué saca usted de todo esto?
Vivo más. ¡Disfruto tanto!... Veo maravillas,
vivo la vida sencilla de los ancestros. ¡Durmiendo en el
suelo, yo era el hombre más feliz del mundo! Vuelvo transformado.
¿Transformado?
Sí. Si el viaje no te modifica, no es viaje.Mire
usted alrededor: ¿valora de verdad todo esto que tiene
tan a mano? ¡Agua corriente, por ejemplo! ¡Y caliente,
y a voluntad!...
Entiendo...
A todo el que se sienta deprimido, yo le recomendaría
que viajase... ¡Lejos! Y que viviese como tanta gente vive
por ahí...
¿Por qué empezó usted a viajar?
Odio la rutina y sentí necesidad de conectar
con valores más humanos. Mi tribu, la occidental, ha dejado
eso en segundo plano...
Pero acaba regresando siempre aquí, ¿no?
Sí, porque necesito comunicar mis vivencias,
transmitirlas. He escrito libros, monto audiovisuales con mis
fotografías...
Comuníqueme alguna de esas vivencias.
En la isla de Pascua dormí una noche junto a
los moais del Ahu Tirapu y vi salir el sol a la vez que se ponía
la luna... ¡Aquella explosión de colores es indescriptible
y el magnetismo que sentí es inexplicable!...
Otra.
Vencer el cansancio y la falta de aire ¡y lograr
pisar la cúspide del Kilimanjaro a la salida del sol!,
y allí abrazarte a tus amigos...
Otra.
Dormir en una cabaña de Samoa, sin paredes, a
la orilla del mar, y que te despierte la luz de la luna más
grande y más blanca que he visto nunca, con todo el mar
refulgente...
Otra...
Pellizcarte para convencerte de que es de verdad la
belleza de esa playa virgen en el Pacífico, ese paisaje
de Nueva Zelanda, esa grandeza de un glaciar en la Patagonia,
esas lagunas altiplánicas de cráteres bolivianos...
Y habrá conocido a gente muy diversa...
Desde leprosos a reyes...
¿Reyes?
En el 2001 conseguí, avisando antes, que me recibiera
en su palacio Taufahau Tofu IV, ¡el rey de Tonga!, un país
del Pacífico compuesto por 171 islas. Tuve que vestirme
de tongalés, con falda larga y faja de paja.
¿Y qué tal?
Es el rey más obeso del mundo: ¡de 210
kilos había logrado adelgazar hasta los 110 kilos! ¡Y
me habló de la historia de España! Y en una hoja
de mi diario garrapateó unas líneas para el
rey de España, la metió en un sobre oficial...
¡y me pidió que se la entregase al rey Juan Carlos!...,
¡en mano!
¡De rey a rey! Y usted de mensajero...
Sí. Al volver aquí pedí audiencia...
Ya habían pasado dos años cuando, este pasado mes
de octubre, justo el día en que regresaba de un viaje a
Mali, ¡me llamaron diciéndome que el Rey me recibía
a la mañana siguiente!
Qué shock.
Sí: ¡el día antes estaba con los
negritos y caminaba descalzo por la tierra y al día siguiente
pisaba las alfombras de la Zarzuela!
¿Qué le dijo el rey Juan Carlos?
¡Me tuvo a solas en su despacho más de
media hora! Me preguntó por mis viajes. Nos hicimos esta
foto, ¿ve?, y debajo me escribió esto: Con
mi afecto, y que sigas con tanto éxito como hasta ahora
con tus viajes.
¿Cuántos viajes hace usted al año?
Un viaje largo al año, de unos tres meses.
¿Y cómo se los financia?
No hay que ser rico. Lo más caro es el avión
de ida y vuelta. Ya allí, vivo como la gente: acabo de
volver de Indonesia, donde he vivido un mes con 120.000 pesetas.
¿Viaja usted solo o en compañía?
Viajo solo porque no me gusta
estar solo: ir solo me empuja a abrirme a la gente que encuentro.
¡Y la gente enseguida te acoge! Y yo, entonces, me siento
el rey del mundo.
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DE MARZO DE 2004
Dinópolis
y la pata de dinosaurio
La red
de destinos paleontológicos Dinópolis, en la provincia
de Teruel, acaba de iniciar una nueva temporada, en la que cuenta
con un nuevo atractivo para los visitantes. Se trata del húmero
más grande de Europa de un dinosaurio hallado en el yacimiento
de Riodeva, que se podrá contemplar durante la visita.
Los
fósiles del saurópodo están depositados en
el Laboratorio de Dinópolis, donde los paleontólogos
de la Fundación están comenzando las tareas de reparación
e investigación. Los visitantes pueden ver como los expertos
separan los fósiles de las momias, los limpian, los restauran,
pegan los fragmentos y consolidan las piezas que han aparecido
enteras. El público lo podrá ver a través
de la rampa acristalada que da al laboratorio. Cuando el proceso
de preparación haya finalizado, los restos del dinosaurio
de Riodeva se expondrán en las salas del Museo Paleontológico
de Teruel, dentro de Dinópolis. El parque estará
abierto hasta Semana Santa, sólo durante los fines de semana,
(viernes, sábados y domingos), de 10,00 a 22,00 horas.
Otras novedades de estas temporada son la apertura del Mesón
de Dinoel, un restaurante de autoservicio con 100 plazas, con
lo que las plazas totales del Parque alcanzan las 600. Además,
se ha puesto a la venta una entrada para visitar conjuntamente
la sede de Teruel y la sede satélite de Galve, Legenpark
y el Museo de la localidad.
Noticias
de febrero de 2004
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