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 NOTICIAS

27 DE MARZO DE 2004
Abre en Viena un nuevo museo

Mañana domingo se inaugura en Viena el Museo Liechtenstein, un
nuevo atractivo cultural para la capital austríaca. La colección,
propiedad del príncipe Hans Adams II de Liechtenstein, es una de las
más importantes que se pueden encontrar en manos privadas.
Tras el acuerdo con el Gobierno de Austria, estos tesoros, guardados en depósitos en Vaduz a raíz de la II Guerra Mundial, vuelven a su escenario original, el Palacio Liechtenstein, un bello edificio barroco ajardinado, de dos pisos y 2.300 metros cuadrados, restaurado en 2001, y que se encuentra muy cerca del centro histórico de Viena. En el museo, que será inaugurado por el jefe de la Casa Real de
Liechtenstein, pueden admirarse pinturas, esculturas, armas valiosas,
porcelanas selectas, muebles, una de las carrozas de gala francesas
(berlina tirada por seis caballos) más bonitas aún existentes, y
diversos objetos de arte del Renacimiento al Romanticismo austriaco.
Los grandes maestros están representados con Raffael, Pieter
Breughel el joven, Pieter Breughel el Viejo, Rubens (aquí se encuentra la colección más completa del pintor flamenco), Van Dyck, Cranach, Hamilton, Rembrandt, entre los pintores, o Antico, Mantenga, Giambologna, y Antonio Canova entre los escultores.
En total, unas tres mil obras de arte entre pinturas y esculturas
fundamentalmente, coleccionadas durante los últimos cuatrocientos
años por la familia Liechtenstein. Además de la colección artística,
merece la pena visitar los jardines, la gran debilidad de la familia
Liechtenstein. Éste es, junto con el del palacio de Belvedere, uno
de los mejores ejemplos de jardín barroco en Viena. Cuenta con un
un buen número de bellas esculturas de Giovanni Giuliani y una
extraordinaria colección de plantas florales

26 DE MARZO DE 2004
ENTREVISTA A JORDI LLORENS, VIAJERO (publicada en La Contra de La Vanguardia)
“Si el viaje no te modifica, no es viaje”

¿Mi edad? Soy joven mientras mi cuerpo me permita viajar. Nací en Granollers como podía haber nacido en Sydney. Soy viajero: he vivido en 90 países. Mi manera de vivir es incompatible con mantener familia propia. Soy apolítico. Creo en la existencia de un ser supremo, me da igual una u otra religión. Soy rico: ¡hago amigos allá donde voy!

Autor: VÍCTOR-M. AMELA - 26/03/2004

¿De dónde acaba de llegar?
–Como siempre, de un área poco frecuentada por el hombre occidental...
–Pero... ¿existen todavía?
–Sí. En Indonesia, en el Pacífico... En Micronesia, Melanesia y Polinesia hay islas a las que sólo llega un barco al mes...
–¿Qué busca usted allí?
–A las tribus más primitivas posible.
–¿Para qué?
–Para experimentar otras maneras de estar en el mundo, para compartir con ellas sus formas de vida, convivir durante un tiempo.
–¿Cuál es la tribu más primitiva con la que ha convivido?
–Los “pequeños nambas”, en Tanna, una de las islas de Vanuatu, en el Pacífico. Han decidido rechazar toda influencia de misioneros cristianos y de la cultura occidental.
–¿Cómo viven?
–Van desnudos –con un taparrabos de palma–, dan de comer a las gallinas, comen del campo, ceban a un cerdo y cuidan del kava.
–¿El kava?
–Es una raíz alucinógena. La mastican, la ponen en remojo, la escurren y ese líquido lo beben cada tarde, al caer el sol. Se hace un gran silencio... Luego, ¡cada uno a su choza!
–¿Y no hacen nada más en todo el día?
–No. Los hombres no, vaya. Las mujeres sí: cultivan el campo, cuidan de los hijos... He visto que en las tribus primitivas siempre son las mujeres las que más trabajan...
–¿Y a qué se dedican los hombres?
–A cuidar del kava. A pescar... Un día les acompañé a pescar gambas de río. Son grandes, azuladas... Con una piedra y un palo hicieron fuego y las comimos allí mismo. ¡Es lo más delicioso que he probado en mi vida!
–¿Hacen fuego como en la prehistoria?
–Sí: les costó tres cuartos de hora... ¡Y eso que sabían que yo llevaba mi encendedor! Pero no quieren saber nada de lo nuestro.
–¿Y qué saca usted de todo esto?
–Vivo más. ¡Disfruto tanto!... Veo maravillas, vivo la vida sencilla de los ancestros. ¡Durmiendo en el suelo, yo era el hombre más feliz del mundo! Vuelvo transformado.
–¿Transformado?
–Sí. Si el viaje no te modifica, no es viaje.Mire usted alrededor: ¿valora de verdad todo esto que tiene tan a mano? ¡Agua corriente, por ejemplo! ¡Y caliente, y a voluntad!...
–Entiendo...
–A todo el que se sienta deprimido, yo le recomendaría que viajase... ¡Lejos! Y que viviese como tanta gente vive por ahí...
–¿Por qué empezó usted a viajar?
–Odio la rutina y sentí necesidad de conectar con valores más humanos. Mi tribu, la occidental, ha dejado eso en segundo plano...
–Pero acaba regresando siempre aquí, ¿no?
–Sí, porque necesito comunicar mis vivencias, transmitirlas. He escrito libros, monto audiovisuales con mis fotografías...
–Comuníqueme alguna de esas vivencias.
–En la isla de Pascua dormí una noche junto a los moais del Ahu Tirapu y vi salir el sol a la vez que se ponía la luna... ¡Aquella explosión de colores es indescriptible y el magnetismo que sentí es inexplicable!...
–Otra.
–Vencer el cansancio y la falta de aire ¡y lograr pisar la cúspide del Kilimanjaro a la salida del sol!, y allí abrazarte a tus amigos...
–Otra.
–Dormir en una cabaña de Samoa, sin paredes, a la orilla del mar, y que te despierte la luz de la luna más grande y más blanca que he visto nunca, con todo el mar refulgente...
–Otra...
–Pellizcarte para convencerte de que es de verdad la belleza de esa playa virgen en el Pacífico, ese paisaje de Nueva Zelanda, esa grandeza de un glaciar en la Patagonia, esas lagunas altiplánicas de cráteres bolivianos...
–Y habrá conocido a gente muy diversa...
–Desde leprosos a reyes...
–¿Reyes?

–En el 2001 conseguí, avisando antes, que me recibiera en su palacio Taufahau Tofu IV, ¡el rey de Tonga!, un país del Pacífico compuesto por 171 islas. Tuve que vestirme de tongalés, con falda larga y faja de paja.
–¿Y qué tal?
–Es el rey más obeso del mundo: ¡de 210 kilos había logrado adelgazar hasta los 110 kilos! ¡Y me habló de la historia de España! Y en una hoja de mi diario garrapateó unas líneas “para el rey de España”, la metió en un sobre oficial... ¡y me pidió que se la entregase al rey Juan Carlos!..., ¡en mano!
–¡De rey a rey! Y usted de mensajero...
–Sí. Al volver aquí pedí audiencia... Ya habían pasado dos años cuando, este pasado mes de octubre, justo el día en que regresaba de un viaje a Mali, ¡me llamaron diciéndome que el Rey me recibía a la mañana siguiente!
–Qué shock.
–Sí: ¡el día antes estaba con los negritos y caminaba descalzo por la tierra y al día siguiente pisaba las alfombras de la Zarzuela!
–¿Qué le dijo el rey Juan Carlos?
–¡Me tuvo a solas en su despacho más de media hora! Me preguntó por mis viajes. Nos hicimos esta foto, ¿ve?, y debajo me escribió esto: “Con mi afecto, y que sigas con tanto éxito como hasta ahora con tus viajes”.
–¿Cuántos viajes hace usted al año?
–Un viaje largo al año, de unos tres meses.
–¿Y cómo se los financia?
–No hay que ser rico. Lo más caro es el avión de ida y vuelta. Ya allí, vivo como la gente: acabo de volver de Indonesia, donde he vivido un mes con 120.000 pesetas.
–¿Viaja usted solo o en compañía?
–Viajo solo porque no me gusta estar solo: ir solo me empuja a abrirme a la gente que encuentro. ¡Y la gente enseguida te acoge! Y yo, entonces, me siento el rey del mundo.

17 DE MARZO DE 2004
Dinópolis y la pata de dinosaurio

La red de destinos paleontológicos Dinópolis, en la provincia de Teruel, acaba de iniciar una nueva temporada, en la que cuenta con un nuevo atractivo para los visitantes. Se trata del húmero más grande de Europa de un dinosaurio hallado en el yacimiento de Riodeva, que se podrá contemplar durante la visita. Los fósiles del saurópodo están depositados en el Laboratorio de Dinópolis, donde los paleontólogos de la Fundación están comenzando las tareas de reparación e investigación. Los visitantes pueden ver como los expertos separan los fósiles de las momias, los limpian, los restauran, pegan los fragmentos y consolidan las piezas que han aparecido enteras. El público lo podrá ver a través de la rampa acristalada que da al laboratorio. Cuando el proceso de preparación haya finalizado, los restos del dinosaurio de Riodeva se expondrán en las salas del Museo Paleontológico de Teruel, dentro de Dinópolis. El parque estará abierto hasta Semana Santa, sólo durante los fines de semana, (viernes, sábados y domingos), de 10,00 a 22,00 horas. Otras novedades de estas temporada son la apertura del Mesón de Dinoel, un restaurante de autoservicio con 100 plazas, con lo que las plazas totales del Parque alcanzan las 600. Además, se ha puesto a la venta una entrada para visitar conjuntamente la sede de Teruel y la sede satélite de Galve, Legenpark y el Museo de la localidad.

Noticias de febrero de 2004