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La selva de los elefantes en Khao Yai

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En el parque de Khao Yai, los elefantes viven en total libertad

Sabíamos que Tailandia es el hogar de miles de especies animales que viven en sus selvas, bosques y praderas. Así que decidimos pasar tres días en el Parque Natural de Khao Yai, Patrimonio de la Humanidad, y resultaron nuestros tres mejores días en el país tailandés.

Texto y fotos: David y Paula (Respirando Tierra)

A tan sólo 3 horas de Bangkok, si te gusta la naturaleza, recomendamos pasar unos días en este parque, donde a escasos metros de la entrada principal ya advierten que los elefantes pueden estar cruzando la carretera.

Khao Yai es una reserva natural destinada a la conservación de la fauna y la flora, siendo el segundo mayor parque de Tailandia con más de 2.000 km2 de superficie. La belleza de este sitio es increíble. Nosotros lamentamos haberle dedicado sólo tres días; si te gusta la naturaleza y sobre todo los animales, se merece una semana de exploración.

Un gibón

La vida de Khao Yai

Khao Yai nos ha proporcionado una de nuestras mejores experiencias. Nos ha dejado claro, que no hay mejor manera de ver un animal salvaje, que hacerlo cuando está en total libertad.

Aquí, conviven en total libertad el elefante, el leopardo, el oso, el gibón, dos clases de hornbill, el pangolín, el gaur, la pantera nebulosa, el puercoespín, la nutria, los macacos, el slow loris, muchas serpientes y un reducido número de tigres, por mencionar algunas de las muchas especies.

Para entrar al parque si no tienes vehículo propio tienes que hacer autostop; está muy normalizado y casi todo el mundo se ofrece a llevarte. Así fue que nos recogió una familia tailandesa a la entrada. Nos montamos en la parte de atrás de su pick up (ranchera) y  al poco  la vida del parque ya hizo su primera aparición: un macaco de cola corta bastante grande intentó robarnos una de nuestras bolsas, aunque tras un forcejeo y olisqueando un poco mejor se dio cuenta de que no llevábamos comida y prefirió robar al dueño de la furgoneta otra de sus bolsas.

Durante el trayecto hasta el campamento donde acamparíamos los próximos tres días, vimos además lagartos monitores más grandes que los que ya habíamos encontrado en Borneo y muchísimos ciervos, que se han acostumbrado a la presencia humana en algunas zonas del parque y viven alrededor de los campamentos, dejándose incluso mimar.

Contemplar los elefantes libres a corta distancia es una experiencia única

La primera vez que vimos un puercoespín, no nos podíamos creer que lo estuviéramos viendo tan cerca del campamento. Después se convirtió en algo bastante más habitual: en total vimos más de 20 ejemplares. El puercoespín no es peligroso si no te acercas a él demasiado, y sabrás cuál es una distancia prudencial porque él mismo produce un sonido de alerta parecido al de la serpiente cascabel cuando siente que estás invadiendo su espacio, y además empieza a abrir sus largas y gordas púas.

El segundo día, volvimos a la entrada del parque para alquilar una moto, la mejor opción (y casi la única) para desplazarte dentro del mismo. Lo dedicamos expresamente a recorrer el parque de arriba abajo buscando elefantes, con la moto y caminando. Se puede imaginar nuestra desesperación cuando estaba a punto de atardecer y aún no habíamos encontrado más que restos fecales por muchísimas zonas de la carretera, y bastantes pisadas.

Entonces, cuando ya íbamos a rendirnos e ir a cenar, le preguntamos a un guía que coordinaba un grupo  sentados a la orilla de la carretera, que qué habían visto: hacía cinco minutos que una elefante hembra con dos crías había vuelto al bosque. Creíamos que nos lo habíamos perdido. Pero como bien dijo el guía, iban a volver, ¡y volvieron! No sólo la hembra con dos crías, ¡sino otros cinco miembros del grupo! Estarían a unos 50 metros de nosotros, y lo que buscaban era una de los muchos ‘salt licks’ o salegares que hay en la zona de la que ellos obtienen sales minerales chupando la tierra.

La emoción fue inmensa, y cuando pensábamos que no podíamos haber tenido más suerte, al día siguiente encontramos tres grupos de elefantes distintos
La emoción fue inmensa, y cuando pensábamos que no podíamos haber tenido más suerte, al día siguiente encontramos tres grupos de elefantes distintos, 14 en total, bañándose y jugando en una charca todavía más cerca de nosotros. Y no sólo eso; después, cuando las hembras de cada grupo decidieron separarse y seguir con sus rutas, una de ellas cruzó la carretera al otro lado de la pradera muy cerca de donde estuvimos observándolos más de cuatro horas.

Así fue, que nuestros planes de ir a visitar la antigua ciudad de Ayutthaya fueron anulados. La verdad es que no nos importó demasiado; verlos llenarse de barro, jugar o incluso caminar es todo un espectáculo.

Otra experiencia igual de increíble, fue la búsqueda del gibón. El gibón es un primate poco conocido, que es muy peculiar por tener brazos bastante más largos que su cuerpo. Vive con la misma pareja toda la vida y en forma de dueto emiten un sonido muy alto para marcar su territorio, que se oye a kilómetros de distancia. Así fue como nos levantamos oyendo sus cantos mientras amanecía alrededor de las 6 de la mañana. La respuesta a cómo encontrarlos que nos dio el guardabosques, fue que siguiéramos los sonidos entre los árboles.

Estuvimos tres horas caminando intentando seguir el sonido, hasta que por fin comenzamos a escucharles cantar más y más cerca. Cuando estuvimos casi debajo del alto árbol donde estaba el primer gibón, los dos se callaron: el primero nos miró sólo un instante fijamente para después perderse rápidamente entre las ramas. Aunque duró unos segundos, fue maravilloso haberlo encontrado.

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Acampados junto a un lago

El gibón es víctima de un masivo tráfico ilegal, y una cría puede costar un auténtico dineral en Europa, donde gente sin corazón compra estos primates para tenerlos encerrados el resto de su vida en una jaula en su zoo privado o cosas por el estilo, a pesar de que todas las especies de gibón están en peligro de extinción. Para conseguir arrancar la cría de la madre, hace falta asesinarla.

Este parque es uno de los últimos lugares donde se cree que aún puede haber tigres en libertad, aunque los expertos también afirman que el reducido número de ejemplares seguirá disminuyendo debido a la creciente construcción alrededor del parque que merma cada vez más el hábitat de los animales salvajes.

Sabíamos que apenas teníamos posibilidades de encontrar al gran felino, pero una señora que llevaba toda la vida visitando el parque, nos contó que hace ahora 16 años vio un ejemplar enorme sentado en la carretera de noche, un buen rato hasta que se cansó de contemplarles y se perdió entre los árboles.

Trekkings

Khao Yai cuenta con 6 rutas marcadas que recorren 50 km del parque en total. Para las rutas 3, 4, 5 y 6 aconsejan llevar guía y tienen una longitud de hasta 8 km.

En el parque no obligan a la contratación de un guía para ningún recorrido, y puedes explorar todo cuanto tú quieras. Aun así, no hay que olvidar que es una selva inmensa donde es muy fácil perderse, hay muchos animales salvajes y que un guía puede ayudarte a encontrar algunos que normalmente suelen pasar desapercibidos.

Habíamos leído y visto en muchos documentales y reportajes que Khao Yai estaba abarrotado de serpientes. Pues bien, lo estará, pero nosotros no vimos ninguna, y no fue por no buscarlas. A pesar de nuestro especial empeño, sólo hemos logrado ver una pequeñita en el parque de las Hundred Islands en Filipinas hasta la fecha.

La noche es el momento de actividad de muchísimos animales, así que quisimos contratar un guía para hacer un trekking, y encontrar alguna serpiente. Así nos explicaron que no realizan excursiones andando después del atardecer, pero sí safaris con un coche. Junto con una pareja francesa, hicimos un safari de una hora, en el cual vimos muchos ciervos, puercoespines y una civeta manchada preciosa.

El paisaje es tan bonito que muchos novios escogen el parque para hacer las fotografías

Las excursiones y guías se pueden contratar en el Visitor Center, o por Internet. La mayoría de los turistas que vimos venían con paquetes ya contratados. Además de muchos animales, varias rutas llevan a unas cascadas preciosas. La más famosa, Kaew Suwat, que aparece en una película ‘La playa’, de Leonardo DiCaprio o la Haew Narok, que fue la que nosotros visitamos.

El paisaje es tan bonito que muchos novios escogen el parque para hacer las fotografías, y también para celebrar la ceremonia. Así es que nos encontramos una boda tailandesa cerca de la entrada al parque, donde nos invitaron a unirnos y a bailar con todos ellos.

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Una pareja de elefantes en Khao Yai al atardecer

Dónde dormir en Khao Yai

Para alojarse en el parque hay tres opciones:

  • Camping

Es la opción que nosotros escogimos y desde luego la que más recomendamos. Nos fuimos a dormir con ciervos custodiando nuestra tienda por la mañana al lado del lago y nos despertamos con ellos comiendo también a nuestra vera. Realmente un sitio muy especial, en una pradera junto a un lago y un río en plena selva.

Hay dos zonas habilitadas para hacer acampada, nosotros nos quedamos en el Lumtakong. Tiene un restaurante (cierra a las 18h más o menos), baños limpios y una tienda donde alquilar todo el equipo que necesitas para acampar. El camping dispone de una zona para cargar los móviles. No hay WiFi.

¡Cuidado con los monos! Se pasan el día intentando robar comida a la gente. Por increíble que parezca ¡son capaces de abrir las dos cremalleras de la tienda de campaña! Hablamos por experiencia propia. No te dejes comida dentro.

  • Bungalow

Existe la opción de alquilar un bungalow en alguna zona del parque, los hay con baño o sin él.

  • Hotel fuera de Khao Yai

Es donde la mayoría de la gente que acude al parque con paquetes organizados se aloja. Además de ser bastante más caro, no te hace vivir la experiencia selva de la misma manera. Hay que tener en cuenta que cada vez que se entra al parque hay que pagar la entrada.

Cómo llegar a Khao Yai

Para llegar hay que coger un autobús desde Pak Chong que te dejará en la puerta del parque. Pak Chong se encuentra a unas dos horas de Bangkok.  El autobús a la entrada del parque tardará unos 30 minutos y cuesta un euro y medio o dos.

Consejos

  • En estos sitios hay que ser prudente, y si te dan la opción de recorrer el parque por tu cuenta, hay que hacerlo de manera responsable: tanto para ti como para la vida salvaje. Nosotros hicimos varias excursiones dentro de la selva solos porque es algo que nos encanta, pero siempre teniendo claro dónde estaba la carretera y teniendo tiempo suficiente para que no se te eche la noche encima mientras caminas.
  • ¡Ten cuidado con las sanguijuelas! Trae calzado cerrado, y calcetines altos para meterte por dentro los pantalones si quieres explorar zonas más cerradas. Después de la experiencia gibón, ¡nos dimos cuenta de que no era el único animal al que habíamos encontrado!
  • Lleva repelente para los mosquitos.
  • La mejor opción para moverse por el parque es alquilar una moto.
  • La mejor época para ir es de noviembre a marzo, época seca en el centro de Tailandia.
  • Evitar ir durante el fin de semana. A partir de noviembre muchos más tailandeses visitan el parque.

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