Aventura veraniega en Gales
Nota de prensa
No sólo de bronceador y tumbonas viven los veraneantes. Hay otras maneras de disfrutar de unas vacaciones en la costa ¿El mejor ejemplo? una escapada activa a Gales.
La extensión de Gales es la mitad que la de Holanda, pero se las arregla para hacerse notar. Cuenta con más de 1.200 kilómetros de costa, 641 castillos, 11 millones de ovejas y el pueblo con el nombre más largo y complicado de Gran Bretaña: la localidad de Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch.
Su paisaje no podía ser menos que imponente. Pero no se limita suscitar la contemplación. Sus parques y reservas naturales tienen un lado salvaje, responsable de más de un subidón de adrenalina. Gales se ha consolidado como un destino fetiche para los aventureros, donde la oferta de actividades al aire libre es tan amplia como la diversidad natural de este pequeño país.
Las montañas escarpadas de Snowdonia y los acantilados de vértigo en Pembrokeshire son perfectos para la escalada y el rappel. La espeleología se practica en las más de mil cuevas por todo Gales, entre las que está la más profunda de Gran Bretaña y algún rincón cerca de la costa denominado -bastante gráficamente- como la lavadora . El caudal de sus ríos pide rafting o descenso en canoa o kayak. Los parajes de la península de Gower se prestan a jornadas y cursos de técnicas de supervivencia como el bushcraft. Y la mar brava reta a fanáticos del surf, windsurf y el kitesurf.
Está claro que ningún otro lugar podría haber inventado el Coasteering. Este deporte surgió hace un par de décadas en Gales, concretamente en la zona de Pembrokeshire, aunque hoy están disponibles rutas organizadas por todo Gales. Tiene como objetivo atravesar el rocoso litoral galés. Los participantes peinan la costa escalando, nadando y saltando sin más ayuda que un casco, un flotador y un traje de neopreno.
Aquellos que prefieran hacer un alto entre emociones fuertes también podrán practicar actividades menos atrevidas, que no más aburridas. En las islas y reservas marinas son populares el submarinismo, y la pesca. En sus idílicas colinas, el senderismo, el ciclismo y los paseos a caballo. Hasta podrán enrolarse en itinerarios de Geoaching, una peculiar búsqueda del tesoro guiada por tecnología GPS.